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Tener nuestro caballo en casa: ventajas e inconvenientes.

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  • Publicado el 3 septiembre 2018
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Tras varios años como propietario de un caballo en una hípica, decidimos acogerlo en casa. Ponemos a su disposición un espacio, una cuadra, material, comida, agua… ¿hemos pensado en todo? Equirodi nos propone un cuadro global con el fin de ayudarnos a ver las cosas más claras.

Caballo en el prado

Idealmente, el caballo que vive en el campo necesita compañía, lo que significa que hay que pensar en que tenga un compañero. Si no tenemos otro caballo, ¿podrían un poni, una oveja, una cabra o un burro compartir su espacio? ¿Está pensado el cercado para tener un caballo?

Es decir, que la prioridad es asegurar el perímetro dedicado a nuestros animales. Anticipando al máximo limitaremos la posibilidad de heridas (evitar alambres de picos o demasiado finos). Es indispensable que el caballo vea los cercados; deben de ser anchos y concebidos de tal manera que no permitan caprichos de evasión.

Electrificar los cercados no es, por así decirlo, una elección.  En el caso en el que nuestro prado se situé próximo a una carretera, hay que doblar la vigilancia. Si no tenemos ningún punto de agua natural a disposición en el prado, ¿hemos pensado ya de qué manera vamos a suministrarle el agua para que beba? El caballo debe de tener todo el agua que quiera y limpia.

En el campo, el caballo no duerme por la noche en el refugio, se queda al acecho de eventuales depredadores (el instinto obliga). Eso no quita por tanto la utilidad de tener un refugio, en el que podremos poner heno durante el invierno y que permitirá al caballo refugiarse en caso de fuertes intemperies. Por esto debemos asegurarnos de que el refugio esté bien fijado al suelo y que esté relativamente limpio y drenado.

Si nos encontramos en una zona húmeda, quizás deberíamos pensar en empedrar la entrada/salida del prado. Los caballos patean mucho en esta zona esperando su ración de comida… a menudo también el agua se encuentra ahí. Esta alternativa para limitar la cantidad de barro puede resultar primordial para ganar tiempo y comodidad, además de evitar eventuales heridas por humedad y deterioro de los pies.  

¿Hemos pensado en el sitio donde vamos a almacenar el forraje? En invierno, la hierba es poco nutritiva, debemos prevenir tener heno para complementar su alimentación de manera natural. Si montamos el caballo aunque esté en el prado, también hay que darle pienso que tendremos almacenado en un lugar seco y protegido de los ratones.  Otro punto crucial: la vigilancia. ¿Podemos ver regularmente (como mínimo mañana y noche) como se comporta nuestro caballo en el prado?

Caballo en cuadra

Tenemos uno o varios boxes. La idea de limpiar la cama nosotros mismos no nos da miedo. ¿Nos hemos dado cuenta de que quien dice “box”, dice “estercolero”? Aunque sea en una pequeña estructura, la zona de depósito del estiércol debe de estar correctamente delimitada y bastante alejada de la zona de vida de los caballos.

Las normas que se asocian al estiércol son muy estrictas; por respeto del medio ambiente sobretodo. En una cuadra pequeña, podría ser muy práctico encontrar un agricultor, horticultor o jardinero de los alrededores que quiera utilizar nuestro estiércol como abono.

Tener nuestro caballo en un box en casa significa también que hay que pensar en tener uno o varios paddocks. Nuestro caballo no se quedará las 24horas todos los días en su box. Las reglas de seguridad y calidad de un paddock serán las mismas que las que hemos comentado para un prado. Tenemos que tener también en cuenta que debemos de disponer de suficiente espacio para almacenar el lecho (paja, viruta, serrín….) y el forraje.

Si acogemos un caballo en nuestra casa es porque queremos darle un entorno y confort inigualables. Idealmente, un box no debería de tener menos de 3mx3.5m. ¿Disponemos de bebederos automáticos? Si no es así, deberemos asegurarnos, como cuando está en un prado,  que el caballo tenga todo el agua que quiera y limpia.

En cualquier caso, tendremos que estar dispuestos a limpiar el box cada día y a darle de comer varias veces al día. Un box debe de estar ventilado de manera natural con el fin de evitar que el caballo se agobie con el polvo. Y por otro lado, se deben de evitar las corrientes de aire constantes en este hábitat.

Aspecto financiero

En teoría, tener el caballo en nuestra casa representa un coste menos elevado que tenerlo en pupilaje. A veces, cuando se trata de instalar o reinstalar buenos cercados, considerar un drenaje del suelo, invertir en almacenamiento suficiente de lecho, forraje y alimento, renovar un box, instalar un refugio, etc… ; el precio a pagar puede ser bastante alto. Es sin embargo, una inversión a medio y largo plazo. A partir de ahí, todo aspecto práctico será el reflejo de nuestra alma de gestor.

Por otro lado

¿Hemos pensado en soluciones para el cuidado de nuestro caballo el día que decidamos irnos de fin de semana o de vacaciones? A menudo, en una hípica/centro ecuestre, la vigilancia está incluida en el precio del pupilaje. Podemos irnos tranquilos pensando que nuestro caballo está en buenas manos. El herrero también pasa regularmente por el centro ecuestre, ¿conocemos algún herrero que pueda pasar por nuestra casa?

La misma canción para desparasitarlo y vacunarlo. Tenemos que tener en cuenta que todo de lo que se encargaba la hípica antes estará a partir de ahora en nuestras manos. También tenemos que pensar en tener siempre a mano el teléfono del veterinario que sigue nuestro caballo habitualmente o de algún otro que pueda venir a casa en caso de necesidad.

En resumen

Independencia y libre albedrío en las decisiones y en la organización, son las palabras maestras cuando acogemos un caballo en nuestra casa. A menudo es muy agradable, pero puede ser que echemos de menos el ambiente de la hípica y los momentos compartidos con otros propietarios y jinetes. Asegurémonos de sopesar los pros y los contras de esta decisión.

Lo esencial es el bienestar de nuestro caballo, un aspecto práctico y las ganas de estar más cerca aún de nuestro animal, proporcionándole los mejores cuidados posibles. Pero cuidado… aunque creamos que todo está al fin listo y que nuestro caballo va a poder llegar a su nueva casa como un príncipe, el mantenimiento de los cercados, los bebederos, la verificación del suelo y la observación minuciosa de nuestro compañero ¡estarán en nuestras manos! La anticipación y la atención escrupulosa serán nuestros hilos conductores.

Os invitamos a compartir vuestra experiencia con nosotros.  Muchos propietarios han dado el paso y han terminado por acoger sus caballos en su casa… ¡Los consejos y sugerencias son siempre bienvenidos!

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