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Escoger el pupilaje de tu caballo o poni

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  • Publicado el 25 septiembre 2017
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Muchos de vosotros habéis estado confrontados al hecho de tener que mudar vuestros caballos... Cambio profesional, seguimiento de pareja, ganas de ir a otro sitio, cursos, estudios y muchas otras razones.

Comencemos por determinar concreta y eficazmente los puntos que os ayudarán a mudar vuestro caballo en las mejores condiciones.

¿Quieres montar lo más a menudo posible? ¿Poder ponerte los pantalones de montar, calcetines altos y botines en cuanto salgas de la oficina?

Piensa en una estructura que esté casi a la misma distancia de tu lugar de trabajo que de tu lugar de residencia. ¡Vaya consejo!, me dirás... Sin embargo, es fácil dejarse seducir por una hípica agradable a la que podrás llegar rápidamente si estás a menos de 30 km de casa, aunque que no sea la ideal.

Anticípate a la circulación.... Trabajar en una ciudad es el pan de cada día de muchos caballistas. Todos tenéis a vuestra disposición lo que podríamos llamar la biblia de los tiempos modernos: Google asociado a Mappy. Muy útil para calcular el tiempo de un trayecto.

Por supuesto, como recién llegado a la región, no conoces ni el nombre ni la reputación de la futura estructura que podrá acoger a tu querido compañero. Una vez más, la primera reacción será consultar Google, con su lote de sugestiones más o menos fiables. Eso sin contar las direcciones de hípicas que ya no existen o que han cambiado de propietario – falta de actualización.

Puedes intentar el boca a boca, preguntando a tus amigos, al mecánico de la esquina o a la señora que tienes delante de ti en la caja del supermercado... aquella que le dice por teléfono a su amiga que llega tarde a buscar a su hija a clase de equitación.

No obstante, aún no tendrás las respuestas a ciertas preguntas: « ¿prado?, ¿prado/box? ¿box/paddock? ¿2 o 3 comidas al día? ¿heno humidificado o tradicional ? ¿hay picadero cubierto? ¿la pista es regada y rastrillada todos los días? »

¡Vas a tener que volver a Equirodi! En efecto, encontrarás la respuesta a muchas de tus preguntas consultando las numerosas hípicas que ya están en nuestra web. Los precios, las instalaciones propuestas, el personal y las fotos te ayudarán a proyectarte.

Sin embargo, no olvides que no hay mejor servicio que el aportado por uno mismo, sobre todo en lo que se refiere a sensaciones.

Tendrás que hacer llamadas en los descansos de 10 minutos que tendrás por la mañana, al medio día y por la tarde.

Puntos importantes a tocar en tus llamadas

¿Centro ecuestre o hípica privada?

¿Te gusta más la tranquilidad o los sitios animados? ¿Prefieres la confidencialidad y la calma de una hípica privada o la agitación propia de los centros ecuestres? La hípica privada te ofrecerá más fácilmente un servicio personalizado.

Tipo de pupilaje (prado, box, mixto...)

O te concentras en la comodidad de tener tu caballo en box/paddock o en tenerlo la mayor parte del tiempo en el campo, lo que podría facilitarte la vida si no puedes ir a montarlo regularmente. En cualquier caso, el tenerlo en box debe incluir un cierto número de salidas al paddock cada semana. Los boxes tienen que ser de mínimo 3m x 3.5m

Disciplina que practicas habitualmente

Excepto en los centros ecuestres, donde prevalece la polivalencia, las hípicas privadas tendrán probablemente una línea deportiva. Tu verás si esta línea te conviene o no según tu actividad. No obstante, ten en cuenta que será un placer compartir tus experiencias.

Frecuencia de comidas, heno y limpieza de los boxes

Normalmente el pupilaje en box incluye como mínimo 2 raciones de heno y dos comidas. La hípica privada debería proponer más en función de la actividad del caballo y de lo que quiera el propietario. De la misma manera, si tu animal toma algún complemento alimenticio, esto debería ser tomado en cuenta y seguido al pie de la letra por los cuidadores. Los boxes tienen que mantenerse lo más limpios posibles retirando los excrementos todos los días si no se vacían en su totalidad.

Gestión de protectores y mantas en las salidas al paddock cuando el caballo está estabulado.

Si quieres que tu caballo salga protegido al paddock es totalmente legítimo, eso no debería generar gastos suplementarios. En cuanto a la colocación de las mantas las condiciones podrían ser diferentes. Una hípica privada acoge menos caballos que un club, lo que debería permitir un seguimiento más completo. Hoy la mayoría de las estructuras privadas no piden un suplemento económico por colocar las mantas.

Guadarnés

Deberías de poder dejar tu material en la hípica. Eso no significa que puedas tener allí 15 mantas... pero sí que, en función de la temporada, puedas tener allí todo lo que necesites. Si fuera posible, en un espacio bien ventilado y quizás hasta con calefacción. Esto evitará el enmohecimiento, conservara bien el cuero y mantendrá el material en un entorno higiénico apreciable. El guadarnés debe mantenerse cerrado con llave por la noche y cuando no haya nadie durante el día.

Vigilancia

La vigilancia no es negociable. Tú confías tu caballo a profesionales, eso incluye una vigilancia de 24 horas. El profesional minucioso te advertirá del mínimo cambio que note en tu caballo.

Tamaño de los boxes y los paddocks

Un box tiene que ser de mínimo 3m x 3m. Cuanto más grande sea, mejor. Echa un vistazo a las cerraduras. ¿Está todo perfectamente asegurado? Cerradura alta y baja, altura de la puerta del box...

El paddock atribuido a tu caballo debe de permitirle desfogarse. Una hípica escrupulosa intentará no cambiar a tu caballo de paddock, en primer lugar, por una cuestión sanitaria. Por otro lado, ten en cuenta que si el propietario de la estructura ecuestre es muy meticuloso, te pedirá desparasitar tu caballo en ayunas la mañana que llegue y no le sacará al prado hasta que el animal haya expulsado todos sus parásitos.

Pista iluminada, picadero cubierto, pista redonda...

Cualquier sitio dedicado al caballo y a su propietario debe de cumplir ciertas normas de seguridad. La altura de los bordes de la pista, los guardabotas en un picadero cubierto, la altura del cercado de una pista redonda... Todo debe de estar concebido para garantizar tu seguridad y la de los caballos. Por ese motivo, la limpieza también es indispensable. Un suelo cubierto de estiércol puede decir mucho de la calidad de la gestión. También debes de observar la calidad del suelo. El drenaje debe de ser eficaz.

Herrero dedicado

Si vienes de muy lejos, lo más seguro es que tengas que llamar a un nuevo herrero. La hípica deberá poder recomendarte a alguien que sabrá tomar el relevo para herrar a tu caballo. En caso de duda, si te proponen cambiar el tipo de herraje no dudes en poner en contacto a tu antiguo herrero con el nuevo. Es una buena forma de hacer un seguimiento eficaz, sin que el nuevo herrero te tome por alguien que pretende darle lecciones. Los profesionales pueden intercambiar conocimientos entre ellos y tú tendrás la conciencia tranquila.

Cuidados en caso de pequeñas heridas

En el caso de un pupilaje completo, donde tu caballo está rodeado de profesionales, es lógico que te propongan pequeños cuidados puntuales; la limpieza de una herida durante unos días, dar un complemento alimenticio con las comidas o dar un jarabe si vemos que tiene tos. En cambio, si tu caballo se encuentra en una situación en la que necesite cuidados más importantes, cada 2 o 3 horas... tendrías que ver la posibilidad de llevarlo temporalmente a un sitio que ofrezca pupilaje especializado en la recuperación, o pagar algo más al propietario de la cuadra. La idea es que las dos partes salgan ganando.

Contrato formal de pupilaje con o sin preaviso

Hoy, muchas estructuras ecuestres se protegen ante eventuales litigios con un contrato de pupilaje. Esto tiene la ventaja de mencionar ciertos puntos y de anunciar los derechos y deberes de cada una de las partes. En cierto modo esto es tranquilizador. En este contrato encontrarás el reglamento interior, los servicios propuestos en detalle y las normas que no podrás infringir. Cada vez más, como en los contratos inmobiliarios, estarás sujeto a un periodo de preaviso si en un momento dado quieres irte. Es un medio legítimo para que el propietario de la hípica pueda ocupar tu sitio con un nuevo cliente cuando te hayas ido.

Otras estructuras prefieren contar con la confianza y el respeto mutuo. Para evitar malas sorpresas, pregunta todo lo que te venga a la cabeza. Cabe señalar que la impresión que tendrás cuando vayas a visitar las hípicas, será tu primer indicador.

Espacio cerrado y asegurado

No es necesario ser un gran observador para constatar cercados torcidos, barreras sueltas o al revés, cintas bien tendidas, empuñaduras de cercados sólidas y postes robustos. Comprueba también si está cerca de una carretera principal. En ese caso, ponte en el lugar de un caballo y considera las consecuencias de una fuga. Si aún en este caso (un poco extremo, pero no imposible), crees que no va a pasar una catástrofe, porque el espacio no permite la huida hacia la carretera, hacia un bosque que no esté cercado u otros sitios de riesgo, es que han reflexionado correctamente sobre la disposición de la propiedad.

Por supuesto esta lista no es exhaustiva. Todo aquello que condicione tanto tu confort como el del caballo y un ambiente agradable, deberá retener tu atención.

Una vez que hayas tocado estos puntos por teléfono, según tus exigencias y las impresiones que hayas tenido, haz una visita sorpresa a los lugares que hayan despertado tu interés. Con toda educación y sin intrusión, paséate y mira bien a tu alrededor. ¿En qué estado están los caballos? ¿En qué estado están las cuadras? ¿Tienen luz? ¿Están limpias y ventiladas? Intenta encontrar a alguien que te dirija al propietario o gerente y te le presente.

Lo mejor, si encuentras un sitio que te llame la atención, es acudir allí una segunda vez. Ser prevenido no está de más y los detalles no constatados en una primera visita podrían saltarte a la vista en una segunda.

El mejor consejo sería decirte: “tómate tu tiempo”. Esperar un mes más para mudar tu caballo no va a cambiar el mundo, ni la nobleza habitual de tu animal.

Conclusión

Ninguna estructura es perfecta, pero procura enfocarte en los puntos no negociables que quieras ver aplicados. Según esto, opta por una hípica en la que te aseguren que van a sacar a tu caballo al paddock 4 veces a la semana antes que por otra que te prometa que saldrá todos los días, fines de semana y festivos incluidos – sabes perfectamente que un mozo de cuadra y su ayudante en una hípica de 45 caballos, no podrán satisfacer este tipo de exigencias.

Fíjate si cuando te preguntan cosas sobre tu caballo lo hacen de manera sincera. El propietario de una hípica hace negocio, los pupilajes son una forma de ganarse el pan.... Sin embargo, el bienestar del caballo y que este tenga una rutina agradable debe de prevalecer ante la ambición de la estructura.

La idea de haber tocado todos estos puntos no es la de volverte paranoico/a, pero sí la de advertirte para que no te encuentres con malas sorpresas. Estabas estresado/a por no poder estar con tu caballo cada día, ahora que te vas a reunir con él, evita desilusiones y preocupaciones e inicia tu nueva vida con la conciencia tranquila.

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